Alabado sea Dios
El mero hecho de que tu amiga conociera a este muchacho y él
le prometiera matrimonio no la convierte en su esposa bajo ninguna
circunstancia. No es permisible para él verla sin su velo y no tiene
derechos maritales sobre ella de ningún tipo, porque el contrato matrimonial
no se ha realizado entre ellos; más bien, son como dos extraños.
Que él le dijera “Tú eres ya mi esposa ante Dios” no es
correcto, ella no es su esposa, ni ante Dios ni ante la gente. El contrato
matrimonial no se efectúa con tales palabras. Más bien, es esencial que
exista una propuesta y una aceptación en presencia de un pariente guardián
que vele por los derechos de la mujer y con su aprobación, y en presencia de
dos testigos musulmanes. Puesto que eso no ha sucedido, entonces ella no es
su esposa.
Lo que esta hermana debe hacer es temer a Dios con respecto a
su relación con este muchacho, y con otros. No es correcto para una hermana
musulmana intimar con muchachos que no son de su familia, aún cuando ella
piense que tienen buen carácter y compromiso religioso. Si él quiere casarse
con ella entonces debe encarar el asunto correctamente, recurriendo a sus
familias. En la respuesta a las preguntas No.
36618,
23349 y
78375, encontrarás discusiones
detalladas sobre las normas sobre formar nuevas relaciones con personas del
otro sexo ajenas a la familia. Algunas de estas relaciones y las promesas en
vano no conducen a otra cosa sino al mal y la corrupción. Muchas muchachas
han lamentado tales relaciones, pero después de un largo tiempo. Hay que
tener cuidado de no caer presa de los trucos de Satanás.
Le pedimos a Dios, glorificado y exaltado sea, que nos
proteja y te proteja de todo mal.
Y Allah sabe más.