Alabado sea Allah.
No
existe una definición del sistema económico islámico mencionado en el Qur’an
o la Sunnah, más bien, el Islam explica en sus textos todo lo que está
relacionado con la vida del musulmán, incluyendo sus asuntos económicos.
El
sistema económico Islámico puede definirse como un conjunto de principios
económicos generales que provienen del Qur’an y la Sunnah, y la estructura
económica basada en esos principios.
O
puede describirse como el sistema que dirige y organiza la actividad
económica y la regula según los principios y las políticas económicas del
Islam.
Uno de los principios básicos introducido por el Islam es el derecho de un
individuo a la propiedad (de bienes e inmuebles), y la prohibición de la
agresión contra la propiedad de los demás. También está permitido utilizar
lo que se encuentre en la tierra; la riba (usura, interés), las apuestas y
el Dulm (fechorías, opresión) están prohibidas.
Entre las actividades económicas que están basadas en estos fundamentos se
encuentran: las transacciones financieras permitidas, las sociedades, las
mudarabah (sociedades en las que una parte aporta el capital y la otra la
mano de obra), la renta, las muzara’ah (en las que una persona aporta la
tierra y la otra la cultiva), y varios tipos de inversión permitida.
Como el zakaah es un medio para que el dinero pase de una persona a otra,
que se beneficia y puede disponer de él, y esto está regulado por los
principios generales que derivan del Qur’an y la Sunnah, podemos decir que,
en este sentido, el zakaah es parte del sistema económico islámico; existen
textos que explican los tipos de riquezas sobre los que se paga el zakaah, y
las cantidades obligatorias, y a quiénes debe entregarse y cómo debe
pagarse. Todo eso es muy conocido.
También es uno de los medios para lograr la “seguridad social”, sin embargo,
la seguridad social en el Islam no se limita al zakaah, más bien se logra
por otros medios, como la sadaqah (caridad), los waqfs, los recursos
naturales del pueblo y el tesoro público (bayt al-maal).
La
sociedad musulmana otorga lineamientos tanto para ricos como para pobres;
alienta a los ricos a dar y les ordena el zakaah sobre su riqueza. Esto
asegura que los pobres y los necesitados y aquellos que no pueden trabajar,
como los ancianos, las viudas y otros, tengan lo suficiente para vivir
dignamente.
Por lo tanto, el Islam hizo que el zakaah sea obligatorio, uno de sus cinco
pilares, y alienta a los musulmanes a entregar caridades, establecer waqfs,
y dejar dinero en sus testamentos para las buenas causas, y nombra a los
pobres como a uno de los grupos a los que se les debe entregar el zakaah y
la caridad ofrecida como expiación –como las expiaciones ofrecidas por el
Dihar (una forma pagana de divorcio en el cual el esposo le dice a sus
esposa: “Tú eres para mí como la espalda de mi madre”), por promesas y
ayunos rotos, y la fidyah que se ofrece por ciertas trasgresiones durante el
Hayy, de este modo el número de gente pobre en la sociedad musulmana se va
beneficiada.
En
el estado musulmán, si una persona no puede trabajar ni ganarse la vida y no
tiene a nadie, como al padre, a la madre u otro pariente que lo mantenga, y
la razón por la que no puede ganarse la vida es que todavía es demasiado
joven o está enfermo, o es demasiado anciano, tiene derecho a la asistencia.
Algunos estados musulmanes han establecido sistemas para la provisión de
asistencia, según distintos criterios, como las pensiones, o el gasto en
niños de padres fallecidos, hasta que alcancen la edad de discernimiento,
etc., incluso si poseen dinero propio.
Otros estado musulmanes, por otra parte, han establecido sistemas y
criterios especiales que tratan los asuntos de la asistencia.
Los musulmanes deben querer ganar su dinero mediante recursos halal,
trabajando con sus propias manos. Él debe ser el que entrega y mantiene, no
el que toma y pide, especialmente si pide dinero en un estado kaafir. El
Profeta (la paz y las bendiciones de Allah desciendan sobre él) dijo: “La
mejor de las caridades es la que se da luego de cumplir con las
obligaciones; la mano superior (la que entrega) es mejor que la inferior (la
que recibe), y comiencen con los que se encuentran bajo su cuidado”. Narrado
por al-Bujari, 5040; Muslim, 1034.
Y Allah sabe mejor.